Buscando en el baúl de los recuerdos (uuh uuh uuh), como vengo haciendo últimamente encontré una entrada de mi primer blog en la que hablaba sobre el optimismo y el pesimismo. Pues bien, como me pasa con muchos de mis antiguos textos, ahora los veo incompletos, erróneos en algunas de sus partes, en este nuevo texto voy a intentar corregir esos errores de apreciación.
A menudo, observando a aquellos que me rodean, he podido apreciar en ellos una “filosofía” para seguir adelante. Y esto es a menudo por que me rodeo de gente que considero valiosa, interesante, autentica… es difícil encontrar un adjetivo que les englobe a todos, pues son gente muy distinta entre si; diferente zona geográfica, educación, ingresos, distintos problemas, distintas formas de pensar…eh, ¡para ahí! Ya lo tengo, todos lo hacen distinto, pero todos ellos piensan, se preguntan que hacer, como actuar, eso es lo que tienen en común, y ¿qué tienen en común además de eso?
En origen, cuando escribí este texto les tache a todos ellos de pesimistas, y de ahí evidenciaba, si la gente que piensa es toda pesimista, ser optimista es no pensar… MECCC! Error! Fallo!
Ahora con el tiempo y creo yo que más maduro, me doy cuenta de la cantidad de matices que no vi en su día, que ni siquiera podría haber visto sumido en un estado como aquel en el que me encontraba.
Bien, por un lado tenemos a la gente reflexiva, a aquellos que buscan el origen y la solución a sus problemas, y sabemos que todos ellos tienen una visión negativa de la vida, que tienen la certidumbre de que la vida no va a pasar de rositas, de que en la vida hay que sufrir, pero todo ello no quita para que sean optimistas, más adelante matizare como.
En el otro lado tenemos a la gente menos reflexiva, a los idiotas, los borregos, a aquellos que pasan su vida de casa al trabajo y del trabajo a casa, o a la disco, o a la playa, o sabe dios, a donde quiera que quieran meter sus desaprovechados cerebritos.
¿Y de esos que sabemos? Pues a priori que no sufren tanto. No se plantean el por que de sus males, ya pasaran, o eso piensan. Si a cualquiera de ellos se le preguntara el por que de esta creencia, su respuesta seria la piedra angular del Porquesíismo:
POR QUE SÍ
Y para afianzar tan científica aseveración, acompañarían el dogma de frases variadas como el, ya vendrán tiempos mejores, no hay mal que cien años dure, no hay mal que por bien no venga, etc. Y por supuesto, preguntarles a cerca de cualquiera de esas frases nos llevaría de nuevo al punto de partida, ¿que por que? Por que si =)
Bien, todo este desarrollo requiere una breve recapitulación.
En una mano tenemos a gente reflexiva y que gusta de preguntarse el por que de las cosas, todos ellos conscientes de las amarguras de la vida.
En la otra tenemos a gente irreflexiva que podríamos definir en una sola palabra como inconscientes, sin caer en el insulto, idiotas, cayendo en el.
De ahí yo deduje erróneamente que pensar llevaba inevitablemente al pesimismo y no pensar al pesimismo, y he ahí el error. Limitarse a pensar, observar y analizar fríamente los datos lleva sin ninguna duda al pesimismo, y no hacerlo lleva al Porquesiismo, que es bien distinto del Optimismo, ya que no busca razones.
Nos falta por definir el optimismo, y la verdad, llegados a este punto del razonamiento creo que seria mas apropiado llamar a los Pesimistas Negativistas y a los Optimistas Positivistas, me parece una nomenclatura más apropiada.
Positivista es aquella persona que siendo consciente de todo lo negativo de una situación, no cae en el derrotismo y hace frente a la situación, permaneciendo alerta para poder aprovechar cualquier cambio positivo que pudiera darse en esta.
En definitiva, que para hacer de la vida algo que al menos en ocasiones merezca la pena, no basta con pensar, hay también que tener una gran capacidad de sufrimiento y valentía para hacer frente al castigo diario, por que los cambios llegan a todas horas y nunca podemos saber si nos llevaran a peor o a mejor, pero tenemos que estar allí con los cinco sentidos puestos en la vida para aprovecharlo todo a nuestro favor.
Es sin embargo un hecho curioso que a esta gente irreflexiva parece irles siempre bien, y eso plantea algunas preguntas:
¿No piensan por que les va bien?, ¿Les va bien por que no piensan?, ¿Si pensaran les iría mejor?
Me recuerda mucho a la típica cuestión sobre el huevo y la gallina, y me plantea preguntas también sobre mi mismo, sobre como siendo yo un duro pesimista he podido cambiar mi percepción de esta forma. Con el tiempo y perspectiva me di cuenta de que toda persona tiene un fondo, que una vez tocado ya nada puede hacerle más daño (que si ir peor, eso siempre es posible) y que si esa persona tiene la madurez suficiente y es lo suficientemente reflexiva, si consigue salir de ahí lo hace reforzada y con un bagaje que no se puede conseguir de ninguna otra forma que no sea pasando por todo eso. Yo creo que en algún momento del año pasado yo alcance ese punto y me quede allí anclado una buena temporada, sin poder salir, ensimismado por la pena que sentía por mi mismo. Pena, por que cuando uno toca fondo deja de sentir rabia. Afortunadamente, desde allí abajo sabia lo que quería, y un buen día me lo encontré, o me encontró ella a mi, no lo se, pero lo que si que se a buen seguro es que esa persona que después me jugo tan malas pasadas me saco de ese fondo tan hondo del que yo solo no podía salir, y me saco distinto de cómo había entrado, pues ahora ella ya no esta, pero yo sigo aquí, y no volveré a bajar allí abajo, por que ya se lo que hay.
Todo este último párrafo autobiográfico, amigos pesimistas, es para vosotros, para que podáis creer en el cambio. Tal vez estéis como yo, atrapados en el fondo, tal vez no, tal vez aun os quede mucho barro que probar, pero lo importante, lo que se os tiene que meter en la cabeza cual canción del verano para no abandonarla jamás, es un mensaje:
No te rindas nunca, por que si te rindes te estarás condenando a una eternidad así, una vida de sufrimiento se me antoja eterna.
Me movió a escribir este texto una conversación con un buen amigo, uno de los mejores, en la que llegue a concluir lo siguiente:
La vida, es tan horrible, que no se como nadie podría querer vivir
¡Y es cierto!, joder, seria mucho mas fácil suicidarse, pero todos tenemos motivos para no hacerlo, en mi caso, me falta valor, otros tienen a su familia, incluso el que no tenga absolutamente ningún motivo ya tiene un motivo, ¡BUSCAR EL MOTIVO!
En definitiva, si eres capaz de suicidarte y de hacerlo de una forma digna sin fastidiar a nadie, hazlo, no seré yo quien te aguijonee la conciencia, por que es una opción muy buena para dejar de sufrir, pero si eres de los que como yo, reconoces no tener valor, sigue estos consejos, ¡aguza tus sentidos!
1 comentarios:
Pues sí. A veces no todo es tan malo como lo pintas, siempre depende de tu actitud. A todos nos pasan cosas buenas y cosas malas, hay que aprovechar lo que se pueda y hacer lo imposible por evitar lo peor.
Aún así, siempre recibirás golpes, pero no serán todo malas noticias, a no ser que te encierres en una burbuja de autocompasión y pena por tí mismo y te ciegues repitiendo que nada vale la pena.
Publicar un comentario