En una habitacion blanca, con grandes sillones blancos y una mecedora negra en un rincon donde la pintura se torna grisacea
Feliciano: ¡NO! ¡NO! ¡NO! (Continúa mascullando entre dientes)
Angustias: ¡Ay Feliciano! ¡ay! No sabe usted que desgracia tan grande, ¡que desgracia tan grande!
Feliciano: Parece como si no me hubiera oído usted maldecir, ¡déjenme en paz!, ¡déjenme vivir! (Homenaje a Ortega Cano)
Angustias: Déjeme
Feliciano: ¿Cómo?
Angustias: Que debió usted decir, “Déjeme” aquí solo estamos nosotros dos
Feliciano: Usted siempre tan obtusa, ¿no ha visto usted esta insoportable incertidumbre?
Angustias: ¿Acaso no la había vencido usted?
Feliciano: Eso pensaba yo… ¿sabe? Pero ha vuelto, ha vuelto más fuerte
Angustias: Ya se lo dije yo (Sonríe abiertamente) ¿quiere usted que le vaya planchando las camisas? Podríamos tener sus maletas en un santiamén…
Feliciano: Tu a calla zorra implacable…
Angustias: (Con gran asombro) ¿Cómo dice?
Feliciano: Lo que a usted le falla es la cabeza y no el oído. No se lo tome usted a mal, pero en todo este tiempo ha estado usted tramando para hacerse con la casa. Todo este tiempo ha estado agazapada en su rincón mientras yo intentaba convencerla de retomar sus vacaciones, pero no, usted ahí…
Angustias: ¡esta es mi casa! Le repito, ¡ESTA ES MI CASA!
Feliciano: Esta no es su casa, ni mi casa, ni la casa de nadie… estamos en la cabeza de joy y que sepas que el esta empeñado en eliminarte…
Angustias: ¡Falacias!
Feliciano: Entonces… salgamos a la calle a dar un paseo…
Angustias: ¡no!
Feliciano: ¡Aha! Tiene miedo, miedo de que si sale de aquí el no le deje entrar… miedo de que si la historia sucede por la calle pueda lanzarle un yunque… a fin de cuentas has vivido mucho en su mente… conoces su estilo…
Angustias: Pues si, ¿pero sabe que le digo? Que me da igual, no saldré de aquí y le digo más, voy a seguir molestando
Incertidumbre: ¡Eso es!
Feliciano: Lo que faltaba, ahora cobra forma…
Angustias: ¡Muahahahha!
Feliciano: ¿Veis lo que estáis consiguiendo? Esta terminando de perder la cabeza, ¿te has oído reírte Angustias?
Incertidumbre: Deja estar a angustias, tienes más cosas en las que pensar, tienes que pensar en mi
Feliciano: Me niego, no quiero. Será lo que tenga que ser
Incertidumbre: ¿Y que es eso? No tienes ni la menor idea de lo que será de ti… Ni siquiera yo se que será de mi, que me espera… es tanto lo que desconozco…
Feliciano: Pues ya nos iremos enterando, mientras tanto, usted, Angustias, no sea latosa y vuelva a su esquina, o váyase una temporadita, e incertidumbre, siéntese, que nos queda mucho por esperar.
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